El secreto de las superzapatillas
Y no es la placa de carbono
¿Merece la pena gastarse el dinero en unas zapatillas con placa de carbono para correr a 4:20, a 5:00 o más despacio?
Es una pregunta que recibo a menudo y la consulta concreta de un suscriptor del Club Sub 9:
«Eneko, ¿realmente me va a aportar algo una zapatilla con placa de carbono si mi ritmo de competición está sobre los 4:20 el kilómetro?” Y yo añado “¿Y si corro más despacio?»
Respuesta corta, comprarse unas zapatillas solo por la placa de carbono no merece la pena.
Ahora bien, ¿merecen la pena las superzapatillas? Definitivamente, sí.
Pero el secreto no está en el carbono, sino en el material que usan en la media suela. El verdadero misterio de estas zapatillas son las espumas de última generación, que son las que dan esas cualidades de rebote y absorción.
La placa de carbono en un principio se añadió simplemente para dar estabilidad al sistema, para que la zapatilla no se desparramara en cada pisada. Es verdad que hace cierto efecto de ballesta, pero la clave real son las espumas y el efecto que se consigue del conjunto espuma, placa de carbono y geometría de la zapatilla.
Entonces, ¿merecen la pena para correr una maratón a 4’20”/km? ¿y a 5’/km?

